CARLOS HASSANIAS

CARLOS HASSANIAS Ponencia: La educación ambiental en el sistema educativo en Canarias.

Resumen:

La Unión Europea, a través del Libro Blanco de la Educación Ambiental, defiende la idea de que ésta debe ser transversal ya que constituye una educación destinada a suscitar comportamientos, transmitir valores y, además, requiere del conocimiento de diversas disciplinas. Esta transversalidad es entendida de forma distinta en los diferentes países miembros de la Unión Europea, fruto de las orientaciones específicas de cada sistema educativo.

En España, la implantación de la de la Ley Orgánica 10/1990 General del Sistema Educativo (LOGSE) supone oficialmente la inclusión de la Educación Ambiental en la legislación española y, como no podía ser de otra forma, se hace de manera transversal con la incorporación de la perspectiva de la Educación Ambiental en todas las áreas de trabajo del alumnado.  El objetivo de esta perspectiva es favorecer un currículum comprometido con el medio ambiente que favorezca, a través de cualquier contenido curricular, el tratamiento de la problemática ambiental. De manera que la propuesta de “ambientalización del currículum se produce principalmente en los niveles de enseñanza básicos (Educación Infantil y Primaria), en los que se trabaja más globalmente. La integración transversal es menor en los niveles superiores (Educación Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos), que tienen una concepción más disciplinar del desarrollo del currículum. Tratándose de manera transversal en todas las áreas del alumno, el objetivo es favorecer un currículum comprometido con el medio ambiente que fomente, a través de cualquier contenido curricular, el tratamiento de la problemática ambiental.

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990), en su título preliminar, sobre los fines de la educación cita: ”la formación en el respeto y defensa del medio ambiente”, se implanta en los currículos escolares, de manera formal, la Educación Ambiental como tema transversal. Este término se refiere a las enseñanzas que impregnan a todo el currículo y que están presentes en todas las áreas y materias y en todas las etapas educativas, por lo que necesitan para su tratamiento del trabajo interdisciplinar. Además, estos contenidos son de gran relevancia social y con un claro contenido actitudinal, de ahí su enfoque como educación en valores.

Es a partir de aquel momento cuando se comienza a hablar de la “ambientalización del currículo”, lo que se evidencia con la presencia de contenidos medioambientales en los objetivos, los contenidos y los criterios de evaluación de todas las etapas educativas.

En este contexto, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias crea de forma institucional el Programa de Educación Ambiental que, además de elaborar recursos didácticos de apoyo y formar al profesorado en los diferentes campos de la educación ambiental, promueve y coordina programas y proyectos educativos sustentados en una propuesta pedagógica concreta, con lo que no solo se consigue sensibilizar y formar a la comunidad educativa en los contenidos medioambientales, sino que también se pretende lograr un cambio en los hábitos y valores ambientales.

Algunos de los programas que se impulsan y coordinan en los centros educativos son: Huertos escolares ecológicos, Jardines didácticos de flora autóctona, el programa GLOBE (Aprendizaje y Observaciones Globales en Beneficio del Medio ambiente) y el programa Clima, con la finalidad de dotar al alumnado de aprendizajes significativos que le permitan comprender las relaciones de los seres humanos con el medio, el cómo se producen y las consecuencias de esta interacción, promoviendo la participación activa en la búsqueda de soluciones a los problemas planteados.

En la Ley Orgánica 8/1985 del Derecho a la Educación (LODE) no aparecen referencias explícitas a la Educación Ambiental, así como en la Ley Orgánica 12/2002 de Calidad de la Educación (LOCE) no se contempla la transversalidad y en los contenidos de las materias no aparece ninguna referencia a la Educación Ambiental ni en Primaria ni en Secundaria. En cambio, en la Ley Orgánica 2/2006 de Educación (LOE), la Educación Ambiental hace referencia a la formación del profesorado en el ámbito de la educación para la sostenibilidad.

En la actualidad, se ha experimentado un avance en cuanto a los objetivos de la Educación Ambiental que, aunque siguen orientándose hacia un desarrollo sostenible, se centran más en las personas y en la comunidad. Una educación que ayude a las personas a interpretar, comprender y conocer la complejidad y globalidad de los problemas que se producen en el mundo y enseñe actitudes, conceptos, valores, comportamientos, etc., que fomenten una forma de vida sostenible de manera que se alcancen los cambios económicos, sociales, políticos y culturales a nivel global.

La Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) y en la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE, 2013) en su título preliminar, capítulo 1, sobre los principios y fines de la educación, artículo 2, cita: “La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos así como la adquisición de valores que propicien el respeto hacia los seres vivos y el medio ambiente, en particular al valor de los espacios forestales y el desarrollo sostenible”.

En la LOMCE, se aprecia un cambio en el enfoque del tratamiento de los temas ambientales respecto a las Leyes Educativas anteriores, mencionando de forma explícita valores ambientales como son el respeto hacia los seres vivos y el medio ambiente, el valor de los espacios forestales y el desarrollo sostenible. Además, esto va acompañado de un cambio metodológico en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la Educación Ambiental con el desarrollo de la capacitación para la acción.

En este sentido, la Ley Canaria de Educación no Universitaria (6/2014), establece en su artículo 23, apartado 1, que la administración educativa favorecerá el funcionamiento cooperativo de los centros educativos, con objeto de compartir recursos, experiencias e iniciativas. Por otro lado, se habla en su artículo 23, apartado 9, que la consejería competente en materia educativa impulsará acciones encaminadas a incorporar al funcionamiento del sistema educativo una educación en valores tales como la educación ambiental, la cultura de la paz, la convivencia y la igualdad de todos, independientemente de su identidad y orientación sexual.

Además, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (2015) establece los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las 169 metas que los concretan constituyen una llamada universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad y serán la guía de acción para los próximos años a nivel global y también se tomarán como referente para el desarrollo de diferentes acciones educativas.

En este marco, la ambientalización del currículo incorpora actividades y recursos pedagógicos comprometidos con el conocimiento y valoración del medio, aporta instrumentos que favorecen la reflexión y el tratamiento de la problemática ambiental y de desarrollo sostenible, y facilita el aprendizaje social, el análisis crítico y la acción. Todo esto se concreta en los centros educativos en un plan de acción en el que, no solo se transmite conocimiento sobre una problemática ambiental concreta del entorno cercano al centro, sino que también se plantean acciones para resolverla, y además se evalúa su impacto, incluso, en algunos casos, estas acciones trascienden al entorno exterior del centro educativo. En definitiva, se trata de abrir la escuela a la vida y al entorno, incorporarla a la actual sociedad de la información y del conocimiento y al planteamiento de problemas y a la búsqueda de soluciones con una visión sistémica de la realidad estudiada desde muy distintos puntos de vista, lo que aporta innumerables retos y oportunidades para nuestro alumnado, entendiendo el aprendizaje como un proceso permanente que integra la educación en valores como la participación democrática, la educación ambiental, la cultura de la paz, los estilos de vida saludable, la convivencia y la igualdad de todos y todas.

Se trata del facilitar contextos significativos para los aprendizajes, que partan, siempre que proceda, de la realidad patrimonial de Canarias, de manera que se propicie el conocimiento y el respeto de los aspectos culturales, históricos, geográficos, naturales, sociales y lingüísticos más relevantes de la Comunidad, así como los de su entorno.

Por ello, la Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias desarrolla planes y programas desde una perspectiva inclusiva y competencial, entre ellos el Programa de Educación Ambiental, que desde su creación en los años ochenta, ha ido evolucionado, pasando de promover, dinamizar, asesorar y coordinar proyectos y programas donde los centros trabajaban de forma aislada e independiente, a constituir Redes Educativas.

Las Redes para la Educación Ambiental son un recurso educativo que potencia la educación para el desarrollo sostenible, el cuidado del medio natural y de la biodiversidad, haciendo especial hincapié en el patrimonio natural de Canarias. Además, pretende favorecer la toma de conciencia sobre los problemas socio-ambientales globales, adoptando hábitos y actitudes responsables y respetuosas con el medio ambiente, promoviendo comportamientos proactivos hacia su defensa y conservación, así como hacia el funcionamiento sostenible y eficiente de los centros escolares. Además, estas Redes promueven acciones educativas que contribuyen a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Las Redes y programas que se ofertan a los centros educativos son: la Red de centros educativos hacia la sostenibilidad (RedECOS), la Red de Huertos Escolares Ecológicos y la Red de centros GLOBE. También se consolida el programa Clima y se promueve el programa Hogares Verdes Canarias (este último dirigido a las familias), entre otros.

Tradicionalmente el educador ambiental se formaba en este ámbito después de haber realizado estudios en Ciencias de la Educación o en alguna titulación vinculada con la Biología o las Ciencias Ambientales. Tras obtener una titulación superior realizaba diversos cursos, tanto formales como no formales, completando su formación inicial. Estos cursos eran y siguen siendo ofrecidos por distintas instituciones, administraciones y entidades, cubriendo así la demanda existente. Entre ellos se han podido encontrar desde cursos de especialización de corta duración ofertados por asociaciones y pequeñas entidades, hasta másteres de posgrado, ofertados por universidades.

En el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales (2007) se reconoce el perfil profesional del Especialista en Interpretación y Educación Ambiental, dentro de la familia profesional de Seguridad y Medio Ambiente, elaborada por el Instituto Nacional de las Cualificaciones mediante la metodología aprobada por el Consejo General de Formación Profesional. En su aplicación se contó con la participación y colaboración de los agentes sociales y económicos vinculados a este sector, así como con las comunidades autónomas y demás administraciones competentes.

Este reconocimiento constituye un paso previo al Real Decreto 384/2011, de 18 de marzo, por el que se establece el título de Técnico Superior en Educación y Control Ambiental, y se fijan sus enseñanzas mínimas, estableciéndose como competencia general de esta figura profesional la de sensibilizar y educar a la población promoviendo actitudes que contribuyan a la conservación y mejora del medio, informando sobre sus valores y los diversos problemas ambientales, capacitando para una correcta toma de decisiones, diseñando actividades para su conocimiento y uso basado en principios de sostenibilidad, así como realizar acciones de gestión ambiental para controlar y proteger el medio aplicando la normativa.

El educador ambiental debe realizar su labor profesional desde una perspectiva multidisciplinar. Esto implica que debe tener un conocimiento básico sobre distintas materias (Pedagogía, Psicología, Sociología, Biología, Geología, Economía, etc.) pero, sobre todo, debe ser capaz de trabajar y coordinarse en equipos multidisciplinares diseñando, gestionando y controlando las actuaciones educativas dirigidas al medio ambiente.

El perfil profesional del título de Técnico Superior en Educación y Control Ambiental queda determinado por su competencia general, profesional, personal y social, y por la relación de cualificaciones y, en su caso, unidades de competencia del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales incluidas en el título.

Las competencias profesionales, personales y sociales de este título son las que se relacionan a continuación:

a) Recopilar y seleccionar documentación para difundir información ambiental.

b) Informar sobre el medio ambiente, utilizando las técnicas de comunicación apropiadas.

c) Diseñar actividades de educación ambiental.

d) Desarrollar programas y proyectos de educación ambiental.

e) Evaluar el desarrollo de programas de educación ambiental.

f) Guiar visitantes por el entorno, realizando operaciones de interpretación.

g) Resolver contingencias en el recorrido por itinerarios, aplicando los protocolos establecidos.

h) Caracterizar problemas ambientales, proponiendo soluciones sostenibles al mismo.

i) Gestionar actividades de uso público, aplicando criterios de compatibilidad con la conservación del entorno.

j) Realizar operaciones de vigilancia y control en espacios naturales.

k) Promover los valores del patrimonio en el medio natural, desarrollando actividades de interpretación.

l) Elaborar productos cartográficos para el desarrollo de actividades en el medio natural.

m) Realizar operaciones de control de los hábitats de un entorno, informando de sus alteraciones.

Los módulos profesionales de este ciclo formativo son:

– Estructura y dinámica del medio ambiente.

– Medio natural.

– Actividades humanas y problemática ambiental.

– Gestión ambiental.

– Métodos y productos cartográficos.

– Técnicas de educación ambiental.

– Programas de educación ambiental.

– Actividades de uso público.

– Desenvolvimiento en el medio.

– Habilidades sociales.

– Proyecto de educación y control ambiental.

– Formación y orientación laboral.

– Empresa e iniciativa emprendedora.

–Formación en centros de trabajo.

Las personas que obtienen este título ejercen su actividad en cualquier organización de carácter público o privado que tenga como objeto el control del medio ambiente y sus recursos, el desarrollo de programas de Educación Ambiental (información, comunicación, formación, interpretación y participación ambiental), la realización de actividades de “guía-intérprete” y acompañamiento por el entorno o la gestión ambiental.

– Educador ambiental.

– Informador ambiental.

– Monitor de educación ambiental.

– Documentalista ambiental.

– Guía ambiental.

– Programador de actividades ambientales.

– Monitor de campañas ambientales.

– Guía-intérprete del patrimonio natural.

– Profesional del servicio de gestión ambiental.

– Profesional del servicio de medio ambiente.

– Técnico en control de espacios naturales.

– Monitor de la naturaleza.

– Agente medioambiental o similar.

– Monitor de equipamientos ambientales.

Aunque el número de posibilidades laborales es amplio, es recomendable tener en cuenta algunas consideraciones. La primera de ellas es que los entornos laborales preestablecidos por el Real Decreto y documentos similares, no agotan las posibilidades laborales. Como cualquier actividad laboral, el profesional se reinventa día a día, de forma que los puestos de trabajo evolucionan con el tiempo. Por tal motivo, aunque la propuesta del Real Decreto es un buen punto de partida, el futuro profesional de la Educación Ambiental debe tener en cuenta que su puesto de trabajo será, en gran medida, aquel que sea demandado por la sociedad en cada momento para cumplir con los objetivos de la Educación Ambiental.

Una segunda reflexión hace referencia a la realización de múltiples tareas en un mismo puesto de trabajo. Así, es posible encontrar a este tipo de profesionales realizando tareas de interpretación de la naturaleza, al mismo tiempo que hacen tareas de documentación para la empresa y dedican parte de su horario a la información ambiental.

En la actualidad los educadores ambientales desarrollan su ejercicio profesional en centros escolares, como maestros que realizan actividades de Educación Ambiental, o bien en Centros de Educación Ambiental que dirigen sus actividades también al segmento de la población escolar. Esta situación  pone en evidencia que, en la actualidad, la Educación Ambiental deja sin atender suficientemente bien, a gran parte de la población. Aunque la población escolarizada es y debe ser un grupo receptor de primer orden de la Educación Ambiental, no debe obviarse que la Educación Ambiental debe dirigirse a todos los sectores de la población (a través de campañas publicitarias, medios de comunicación, actividades comunales, actuaciones destinadas a empresas, colectivos, ciudadanos, personas mayores, personas con discapacidad, etc.). Por tanto, en el futuro más inmediato la Educación Ambiental debe diseñarse para acceder a  la población de forma general, rompiendo con la excesiva dependencia de los colegios.

A pesar de los problemas planteados, el futuro de la Educación Ambiental es prometedor: desarrollo de las nuevas tecnologías, inclusión de la formación medioambiental en las empresas como medio para el desarrollo sostenible o la aplicación legal de la Responsabilidad Social Corporativa. Todo ello, unido a la creciente preocupación por el entorno en la sociedad actual, sugiere que en poco tiempo el educador ambiental será un perfil profesional demandado.

En Canarias la Dirección General de Formación Profesional y Educación de Adultos implanta este título en el Curso 2013-14, en los siguientes Centros Educativos:

  • CIFP Los Gladiolos, en Tenerife.
  • CIFP Zonzamas, en Lanzarote.
  • IES Felo Monzón, en Gran Canaria.

Se implantan estas enseñanzas en la Modalidad Dual en Colaboración con los Parques Nacionales de Canarias, los Cabildos Insulares y las Empresas del Sector Medioambiental.

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, (BOE núm. 106, de 4 de mayo de 2006), dispone en el artículo 42.1 Bis (introducido por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa), que “La Formación Profesional Dual del Sistema Educativo Español es el conjunto de acciones e iniciativas formativas que, en corresponsabilidad con las empresas, tienen por objeto la cualificación profesional de las personas, armonizando los procesos de enseñanza y aprendizaje entre los centros educativos y los centros de trabajo”.

La Ley 6/2014, de 25 de julio, Canaria de Educación no Universitaria, (BOC núm. 152, de 7 de agosto de 2014), artículo 33, 11, g). El gobierno de Canarias, promoverá la colaboración con empresas, entidades empresariales y profesionales autónomos para el desarrollo y la realización de experiencias de formación profesional dual.

El Real Decreto 1529/2012, de 8 de noviembre, por el que se desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje y se establecen las bases de la formación profesional dual (BOE núm. 270 de 9 de noviembre de 2012) desarrolla en su Título III la formación profesional dual del sistema educativo, estableciendo un marco de referencia para el desarrollo de proyectos con la coparticipación de los centros educativos y las empresas.

El objeto de estas instrucciones es establecer el procedimiento de solicitud de autorización para el desarrollo de proyectos de formación profesional dual en el sistema educativo, con la coparticipación de los centros educativos y las empresas, cuando no medie un contrato para la formación y el aprendizaje.

Los proyectos de formación profesional dual tienen como finalidad proporcionar al alumnado una cualificación profesional que combine la formación recibida en un centro educativo con la actividad formativa en empresas, mediante la suscripción de un concierto específico de colaboración entre el centro educativo y la empresa.

Decreto 226/2017, de 13 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se establece el régimen jurídico para el desarrollo de las actividades de turismo activo: es un decreto que regula las Actividades de Turismo Activo en Canarias que comprende actividades de recreo, deportivas o de aventura, que se desarrollan normalmente en la naturaleza, en cualquier medio, aéreo, terrestre, subterráneo, acuático o urbano, y que comportan riesgo. También forman parte del turismo activo, las actividades formativas, informativas o divulgativas que se realicen en el desarrollo de dichas actividades. Para cada actividad deben contar con: a) Personal responsable técnico. Este deberá disponer de las titulaciones oficiales correspondientes o cualificaciones profesionales acreditadas a través de los correspondientes certificados de profesionalidad de la familia profesional que corresponda, en función del ámbito material de las actividades que figuren en el fichero de especialidades del Servicio Público de Empleo Estatal.

Reseña  curricular

Profesor Coordinador del Ciclo Formativo De Educación Y Control Ambiental del CIFP Los Gladiolos.